
(Fuente: El Deber)
El conflicto por la gasolina desestabilizada en La Paz encontró un punto de inflexión este 26 de marzo, luego de que el Gobierno y las federaciones de transporte lograran un acuerdo que puso fin al paro indefinido que amenazaba con paralizar la sede de gobierno.
La negociación contó con la participación de los ministros Gabriel Espinoza, Mauricio Zamora y Mauricio Medinaceli, quienes se reunieron con dirigentes del transporte para atender las demandas por la calidad del combustible y los retrasos en compensaciones.
El acuerdo llega en medio de un clima de alta tensión social, marcado por protestas, bloqueos y la amenaza de un paro indefinido que ya comenzaba a afectar la movilidad en La Paz y El Alto.Uno de los puntos centrales del convenio es la garantía de suministro de gasolina de calidad.
Para ello, se conformará una comisión mixta entre técnicos del Gobierno y representantes del transporte, que realizará controles directos en plantas como Senkata y estaciones de servicio.Además, se estableció que aquellas estaciones donde se detecte combustible en mal estado serán precintadas de inmediato, iniciando los procesos correspondientes. Incluso, se prevé una comisión técnica que viajará a Arica, en Chile, para verificar la calidad del carburante desde su origen.
En cuanto al resarcimiento, el Gobierno se comprometió a cubrir los daños ocasionados a los vehículos, permitiendo que los transportistas inicien sus trámites tanto de manera digital como presencial en oficinas de YPFB.
Un aspecto clave del acuerdo es que los pagos por compensación deberán realizarse en un plazo máximo de tres días hábiles, una demanda central del sector que reclamaba mayor rapidez en la atención de sus casos.Asimismo, se acordó que los choferes afectados podrán acceder al diferimiento de sus créditos vigentes en el sistema financiero, brindando un alivio económico adicional ante las pérdidas sufridas.
Como parte del compromiso, los transportistas aceptaron levantar de inmediato todas las medidas de presión, incluyendo bloqueos y el paro que ya había comenzado a sentirse con fuerza en las principales ciudades del departamento.
Este acuerdo representa una tregua en medio de la crisis por el combustible, aunque deja en evidencia la necesidad de fortalecer los controles y recuperar la confianza de un sector que ha sido duramente golpeado por esta problemática.
