
El alcalde de Tarija, Johnny Torres Terzo, advirtió que las recientes medidas económicas asumidas por el Gobierno nacional tendrán un impacto directo en las finanzas del municipio, debido al incremento del dólar, los costos de importación, los combustibles y los materiales de construcción.
La autoridad calificó las disposiciones como un «sinceramiento de la economía» y explicó que la depreciación del boliviano frente al dólar redujo el poder adquisitivo de los recursos municipales, encareciendo tanto la ejecución de obras como la adquisición de bienes e insumos.
Como ejemplo, señaló que el precio de la bolsa de cemento prácticamente se duplicó, mientras que el fierro y otros materiales importados también registraron incrementos significativos.
Torres indicó además que el presupuesto destinado al combustible quedó desactualizado, ya que el diésel pasó de un costo referencial de 3,78 bolivianos por litro a cerca de 9,80 bolivianos, situación que repercute en la prestación de los servicios municipales.
A ello se suma el incremento del salario mínimo nacional, que, según explicó, elevó la planilla salarial de la Alcaldía y los aportes a la seguridad social de corto y largo plazo.
Pese a este panorama, el alcalde destacó que el municipio mantiene una situación favorable en materia de endeudamiento, debido a que los créditos vigentes fueron contratados en bolivianos y no en dólares, evitando así un mayor impacto por la devaluación de la moneda nacional.
Como referencia, recordó que la construcción de los puentes de la Segunda Circunvalación demandó una inversión de 75 millones de bolivianos, de los cuales 50 millones correspondieron a un crédito y 25 millones fueron financiados con recursos propios.
Según estimó, ejecutar actualmente esa misma obra costaría entre 100 y 110 millones de bolivianos debido al incremento de los precios de los materiales.
Finalmente, Torres expresó su preocupación por la disponibilidad de divisas en el país y advirtió que la incertidumbre económica podría incentivar una mayor demanda de dólares por parte de la población.
En ese sentido, manifestó su expectativa de que el Banco Central cuente con las reservas suficientes para responder a esa demanda y evitar mayores dificultades económicas en Bolivia.
